Barroco Tardío
jueves, agosto 07, 2003
 
RAMONERÍAS Parte II


Me espiaba Mata-Hari:
Yo nunca le ví los glúteos.

*

Un puente nos junta pronto
y nos separa muy alto.

*

El buenos días y el feliz año
son las tormentas cotidianas
y las frases hechas
del cajón de los olvidos.

*

A las cinco de la tarde
Federico y yo caminamos
al verde campo
de una muerte anunciada.

*

La hija de Truman
tocaba con su padre
a cuatro manos el albo vals
"Hiroshima y Nagasaky, con amor".

*

El pez se suicidó
saltando a tierra firme.

*

¿Por qué no han caído
al cesto otras cabezas enfermas?
La culpa es de la Casa Bayer
sección aspirina.

*

¡Un caballo, un caballo!
¡Mi reino por un caballo!
dijo la yegua ninfomaniaca
y no Ricardo Tercero.

*

Aquél súcubo
causó eróticos problemas
en la silla gestatoria.

*

De todos los terrores
guardé en mi íntimo recuerdo
al buen King-Kong.

*

En el fondo del Mar Egeo
yacen dos huevos gigantescos:
son los del Coloso de Rodas.

*

Odio, rencor,
agresión, malicia.
¿El satanás de siempre?
No; nosotros mismos.

*

Dejádme, desaparécete;
o llamo a Fú-Manchú.

*

La belleza de la naturaleza muerta,
está en el óleo de mi tumba.

*

No hay otro Monte
sembrado de bellas colinas y cañadas
que el de Venus.

*

Escoja su lugar; tome su boleto;
descanse eternamente
y pague después.

*

La mente higiénica de los
gusanos dudaron
de mi contaminado cuerpo:
quedé insepulto.

*

Úrgeme llegar al más allá:
las ofertas en la fuente de
la eterna juventud
anúncianse en barata.

*

Cuestiones del lenguaje:
el bello público
nunca tendrá fealdad.

*

La señora Otis cantó el último
tango en el ascensor 348
de la cama de su vecino.

*

¿Mis ojos, cansados, ya no leen?
No; Todavía aman.

*

Dejadme en paz:
no puedo ni con las gangas de garage.

*

Mis pasos toparon
con un reloj esquelético; me sonrió
y dijo: "los huesos de mis
manecillas
te acompañarán pronto".

*

Olvídame, me recordarás
en la danza de las
que siempre vuelven.

*

Mi gran orgullo
no es de aquí:
se los diré después de muerto.

*

¿Mi último suspiro?
Siempre te lo propuse:
y nunca, qué bueno, lo aceptaste.

*

Tú ¿qué sientes?
Yo, me electrizo al verte y no
puedo separarme del alto voltaje.

*

Con Baco o sin él,
la taberna sigue siendo el
sitio ideal de los alumbrados.

*

Lo de siempre:
suicidio, infidelidad:
triste imaginación precaria.

*

El aprendiz del Quijote
se indigestó con tanta
sopa de letras cervantinas.

*

Camino y no te encuentro.
Estás siguiéndome, volteo
y somos ya uno nada más.

*

Los cerrados ojos de Homero y Borges
nos dejan leer sus almas.

*

Tengo hambre de tí; luego, quiero olvidarte
después...ya se me olvidó.

*

No puedo dejar de verte:
el espejo se multiplica sin pago adicional.

*

En la otra vida hablan de honores en abundancia:
la eterna y pegajosa vanidad.

*

El fiat voluntas tua asoma en los resignados
a purgar sus culpas, con lo que caiga.





martes, agosto 05, 2003
 
Disgregarse en greguerías, Don Ramón.
 
GREGUERÍAS ( O RAMONERÍAS) Parte I


*

¿Padeces hambre, hermano perro?
Toma mi pierna, dijo
el renco Buda.

*

Quién más, quién menos,
todos pecadores al mismo
tiempo y a nombre propio.

*

No te alejes, amiga angustia:
aún te necesito
con todo y sombra.

*

Gira y gira la luz
de tus besos lejanos:
es un helicóptero marciano.

*

La nube negra
disfrazada de oveja
descargaría su ira.
Fracasó: el sol
la desnudó.

*

Callas, me gustas,
estás ausente,
sufro con Neruda.

*

Rodin y yo
nunca hemos pensado
en morir de pié.

*

-¿Llegó la hora?
-Inquieres con ingenuidad;
ni yo lo sé- contestó Dios.

*

El diablo ideal:
¡Cuántos deleites
se cometen en tu nombre!

*

Me harté de comer candados,
no pude librarme de mi cárcel.
Sade, el marqués,
arrasó con las llaves.

*

¡Hermana agua!
Báñate con mi solidario llanto.

*

-Dios, no me abandones,
no te veo.
-No; te voy cargando.

*

Ven, pajarillo
acércate a mí:
suelta los alambres.

*

La delicada fuga de Bach
era el himno imposible
de los presidiarios.

*

Mi sepultura es corta:
no cabe ni una rata más.

*

El pollino, mi amigo,
más sabio que yo:
lee a León Felipe.

*

Mi reino por una escalera
para besar tu boca,
hermana jirafa.

*

Amigo perro:
sígueme, ya,
odio la antropofagia.

*

El ruiseñor
de Oscar Wilde
se desangró:
apareció morboso vampiro.

*

Tierra, sol,
montañas, cielo, agua.
¿dónde descansará mi polvo?

*

El gozo aquí y allá,
¿para qué enterrarlo?

*

NOTA DEL AUTOR

GREGUERÍAS ( O RAMONERÍAS)

Si nos atenemos a las definiciones preceptivas, la greguería es una pequeña frase aguda en prosa, por la que se representa una visión insólita, personal, sorprendente, de conceptos de algún aspecto de la realidad, para definirla mejor.

Este género literario fue ideado por el escritor español Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) que, influído por los vanguardistas, rechazó los postulados de los noventayochoistas y destacó por su capacidad para el juego lingüístico. Autor de narraciones subjetivas e ilógicas como El doctor inverosímil, El Secreto del acueducto, Gollerías, Automoribundia (su autobiografía).


lunes, agosto 04, 2003
 
Y aquí las palabras de este oficio inútil. Porque me considero adicto a la escritura, con ciertos años de edad (nací en 1921), además con cara de chango viejo, de ahí el estilo barroco, con perdón, un poco tardío; Y con el gusto inaudito de amar a las letras y su lectura hasta en un cuarto oscuro; pero esto es motivo de correr la de ave y posiblemente un libro más, que sería también, es cierto, un enemigo más. Y siguiendo de vena agregaría este a manera de proverbio:

Si vienes a Guanajuato, escribe un libro.


Así que, querido ciberlector te invito, si es amenaza válida, a leernos mutuamente y sin agradecimiento prematuro.

Caminando y caminando he escogido estas greguerías, que aún cuando pasea el estilo por épocas pasaditas también es verdad ochenta mil veces la preferencia a cualquier tema virtual o real que se apacente en nuestras manos para divulgar crímenes y actos violentos.
 
Y cuando despertó ningún dinosaurio estaba ahí porque eran puras mentiras de Monterroso.

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